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La infertilidad es una montaña rusa

Durante más de un año me había negado a usar esta palabra. Si hay mujeres que se quedan aún con pronóstico negativo, ¿quiénes somos nosotros para llamarlas infértiles? Y menos cuando se trata de una misma. No quería llamarme así, aunque en el fondo lo sabía.

Después de mi primera y única FIV-ICSI, me dije que era una mujer normal, que me quedaría de forma natural, ya que la ciencia no ha podido hacer mucho. ¡Impaciente de mí! Primero me precipité a hacerme pruebas, sin haber estado buscando un año. Después me fui a por IA e ICSI, cuando apenas había cumplido un año de búsqueda. Luego me dije que probaría terapias alternativas. Y llevando solo 3 meses con esas terapias (acupuntura, kinesiología, etc.) vuelvo a renegar de todo.

Estaba relativamente tranquila. Dedicándome a un proyecto personal que tengo entre manos. Creía que ya no estaba obsesionada, que llegaría cuando tuviera que llegar. Pero algo pasó con esta última regla. Bueno, en realidad, se me retrasó 4 días. Es mi tercer retraso notable en toda mi historia de la menstruación. Y por mucho que intentara decirme que no lo estaba, por dentro albergaba esa pequeña y gran esperanza. ¿Y si ahora fuera verdad?

Menos mal que no tenía test de embarazo a mano. No me atrevía a gastarme 10 euros en uno de farmacia para recibir un negativo, un blanco nuclear… Me bajó la regla en el día 31 del ciclo (mis ciclos han sido siempre de 26 días) y me sentí la mujer más estéril del mundo.

Y ayer me entero de que una antigua amiga se ha quedado embarazada. Ella se casó un año después que yo. Ya sé que lo normal es quedarse, poco después de ponerse. Es lo normal. Lo anormal es mi caso, lo raro es la infertilidad.

A mí que me parece que embarazarse es como ganar la lotería. Pero no para otras, ellas la ganan con cierta frecuencia, con cierta facilidad. A mí por alguna razón se me ha negado. Puedo apelar al azar, al karma, a mis emociones… pero en realidad es simplemente mi cuerpo, mis óvulos que a pesar de no ser tan mayor ya no funcionan igual y sólo puedo tener resultados con fertilizaciones in vitro, icsi, y un largo y costoso etcétera de tratamientos y pruebas.

He estado muy ausente desde mi último negativo en Twitter, en este blog. Pero me he alegrado por todos los positivos que ha habido en estos últimos meses, especialmente los de Mamá Ingeniera, Elora de Imagina cuánto te querré o Querido bebé, dos puntos.

Ahora he vuelto con Ovusitol, con Onagra, y para junio estoy planteándome ir de nuevo a un ginecólogo especialista en reproducción. Recuerdo que el desgaste físico, económico y emocional en una FIV es muy alto, pero si con ello consigo ser madre, compensa, ¿verdad?

Mi vida después del negativo

Ya es negativo oficial, chicas. Hoy dio otra beta negativa. Endometrio sigue gordito, 18 mm, así que la gine que estaba hoy de sustitución me ha prevenido de que mi próxima regla va a ser muy muy abundante. Si mis reglas los primeros días eran superabundantes de por sí, no quiero ni imaginar lo que me espera.

Pero bueno, lo mejor es que este segundo negativo ya no me dolió casi. Iba concienciada. Ayer metí la pata y me hice un pipitest a las 20:00. Por supuesto blanco nuclear total.

Pero hoy ya estoy tranquila. Esperando a mi regla. Sé que tengo mucho que mejorar en temas de mi salud: mi alimentación, por ejemplo. Soy vegetariana desde hace unos años y reconozco que no me alimento siempre bien, aunque lo intente. Vamos, que de vez en cuando tengo que tomarme vitaminas de apoyo para no quedarme mal.

He decidido que voy a hacer varias cosas ( y al ponerlas en público y por escrito, me comprometo aun más a ello):

– Mejorar mi alimentación (añadir Tofu que no me gusta a mi dieta, no olvidarme de los aguacates, calabaza, zanahoria… a veces da pereza, pero debo esforzarme más en alimentarme mejor)

– Hacer más ejercicio, aunque sea yoga. Durante este fatídico mes con la FIV me olvidé prácticamente de mí misma: primero eran los pinchazos que me daban miedo y me mareaban, después fue la punción, la transfer, la betaespera que me daba miedo moverme del sofá. Lógicamente nada de estiramientos ni ejercicios. Y me vi más fofa, más fea de cuerpo, hasta me vestía de forma cutre, porque me sentía medio-enferma, medio-embarazada. Y desde luego ésta no es la actitud.

– Voy a ir a un kinesiólogo en un par de semanas y a una sesión de acupuntura. ¡Es mi primera vez! Espero que pueda sacar en claro si tengo algún tipo de bloqueos que me impiden quedarme embarazada o que me dén una pauta para alimentarme mejor.

No sé cuándo volveremos a hacernos la siguiente FIV. Por ahora necesito un descanso. Un tratamiento de este tipo es un desgaste enorme a nivel mental, económico, emocional. Siento que me he perdido un poco en este mundillo hasta ahora desconocido para mí y necesito volver a ser yo, sin miedos, sin hormonas extra. Necesito limpiarme y purificarme. No creo que así pueda atraer al bebé a mi vida. Si estoy llena de miedos y toxinas, el bebé no querrá venir.

Y antes de despedirme, quiero mandarle un abrazo ennoooooorme a toda la #infertilpandy. Chicas, vuestras palabras de apoyo, ánimos, historias que compartís conmigo, dudas que me resolvéis… esto no tiene precio. Sin vosotras este proceso se me habría hecho solitario y doloroso. Con vosotras es mucho más fácil. Os quiero y estoy segura de que todas vamos a conseguir nuesto superpositivo tarde o temprano. ¡A por ello! Os quiero, chicas. Ah lo mismo va por mis seguidoras del blog, estéis o no en Twitter, vuestros comentarios de apoyo me dan ganas a seguir luchando, a seguir soñando, a no perder la fe. GRACIAS!!!!

Beta negativa… con un pero

Ayer fui a pincharme para ver si tengo la dichosa hormona HCG, vamos, a hacerme la beta de toda la vida. Estaba esperanzada, no me voy a engañar. No manché nada de nada en todo este tiempo, me he sentido con cansancio muchos días, notaba pinchazos en los ovarios y dolores de intensidad entre premenstruales y regla. Lo único que me preocupaba es que mis pechos dejaran de estar sensibles a la semana de empezar con progesterona. Pero eso no tiene que significar nada, hay chicas que dicen que no notaron cambios importantes al principio.

Iba a hacerme un pipitest el día de antes, pero no me atreví, no quise amargarme un día por mi cuenta, por si salía negativo.

La beta en cambio sí dio negativo. El ginecólogo me hizo la eco antes de darme el resultado… y yo miraba impaciente la pantalla tratando de ver a mi embrioncito allí (qué ilusa, aunque estuviera o estaba allí, no se vería, es demasiado pronto). El ginecólogo me dio el resultado así: qué raro, te dio negativo (yo acababa de enterarme) pero tienes el endometrio muy grueso, de 19mm, cuando a estas alturas deberías tenerlo mucho más delgado. Me dijo que al parecer sí hubo implantación porque también había rugosidades en el endometrio. Pero que lo más probable es que mi cuerpo acabaría por rechazar al embrión porque seguramente no era viable. Esas cosas pasan: la naturaleza es sabia.

Así que me dijo que en dos días repitiera la beta y me hiciera otra eco. Mañana me toca ir de nuevo.

Ahora mismo estoy muy cansada, me cuesta hasta escribir, porque llevo días de mucho ajetreo a pesar de que es fin de semana. Siento que necesito descansar.

Ayer fue un día muy triste. Me enfadé conmigo misma, pero sobre todo con el embrioncito por no querer quedarse conmigo y me fui toda triste a tomar un café. Por la noche, mientras conducía a casa me dio por llorar y hablar con miniembri. Le pedí perdón por haberlo dado por perdido antes del tiempo. Le dije que tal vez estaba luchando por sobrevivir, por agarrarse a la vida y que yo debía ayudarle con pensamientos positivos, darle esa fuerza que necesita para no ser rechazado por mi cuerpo y quedarse ahí. Existe una posibilidad muy pequeña de que se quede. Por eso no debo, no puedo perder la esperanza.

Si no se queda, le diré adiós, pero sin renconres, sin rabia. Le quiero ya, antes de que sea mío, antes de que se agarre a la vida, le quiero y le voy a pedir que venga a mi vida pronto, porque nuestra vida con papá será maravillosa.

Primer día de betaespera tras mi primera Transfer FIV-ICSI

Ayer me transfirieron a mi único embrión que se ha agarrado a la vida, es de categoría C, pero según me explicó la bióloga esto solamente responde a unos estándares específicos de división celular. Dijo que es posible que minutos antes fuera un B, pero en el momento en el que lo analizaron tenía 10 células en vez de 8 establecidas. Yo sonreí para mis adentros: es impaciente igual que su mamá, pensé.

Os resumo brevemente mi primer tratamiento de FIV-ICSI

Empecé a pincharme 150 de Gonal el tercer día de mi regla (a finales del 3er día), cosa que me hace pensar que si hubiese empezado el primer día, tendría tal vez más folis. Como no crecían demasiado rápido, la dosis se subió a 200 de Gonal. Unos 1.300 euros nos hemos gastado en Gonal, más otros medicamentos. Estuve pinchándome todos los días durante 13 días. Llegué a tener un máximo de 9 folis.

La punción fue hace 4 días, lo pasé fatal. Se supone que me pusieron anestesia local pero al apretar sobre mis ovarios para sacar ovulitos me dolió muchísimo. Consiguieron 6 ovocitos.

De esos 6 fueron maduros 4 y de esos 4, dos no dieron signos de fecundación, otro mediofecundó pero no siguió adelante y el único que llegó a fecundar es el que tengo dentro de mí en estos momentos.

La transferencia fue ayer, en el día 3 de vida del miniebrbri. Tomé 2 vasos de agua a las 12, se supone que a las 13:00 era la transfer pero el médico no apareció hasta hora y media después, así que me estaba muriendo de ganas de hacer pis. Menos mal que soy de las que aguantan. Esta vez no me dolió casi, sólo la típica molestia de que te introduzcan los chismes esos por dentro. Finalmente llegó la embrióloga, una chica superjoven, llevando mi embrión y vi como un destello de luz se iba introduciendo en mi útero a través de una cámara en blanco y negro. La luz se quedó ahí en medio. Luz de futura vida, pensé. Según el doctor ha sido una transferencia muy limpia, sin restos en el catéter (creo que se llama así la aguja con la que te lo introducen). Ah antes de la transfer la embióloga jovencita me dio una hoja informativa del procedimiento y una foto de miniembri. Dijo que es bonit@ y le doy la razón. La envié por whatsapp al futuro papi.

A partir de ahí 15 minutos de reposo en el quirófano, a hacer pis y otros 15 en una habitación con mis cosas. Como marido no estaba aquí por trabajo y ni familia ni amigos saben nada, tuve que pasar por todo yo sola: tanto la punción (congelamos la muestra del marido) como la transfer. Cogí el coche a la vuelta y encima pillé un atasco enorme, pero traté de no correr mucho y me cuesta, porque soy una “cagaprisas” según marido y no soporto hacer las cosas con lentitud ;). Los baches son los que más miedo me daban, jeje.

Llegué a casa, comí una buena ensalada con aguacate y me dormí hasta las 19:00. ¡Una supersiesta! En casa tuve que moverme, porque al estar sola para cocinar o beber tengo que hacerlo. Ayer sentía molestias ahí abajo, pero era normal por todo el trajín.

Hoy en mi primer día de betaespera sigo teniendo los pechos supersensibles (los tengo así desde hace una semana, por todas las hormonas como Gonal y ahora Progesterona, supongo), la parte abdominal baja bastante sensible, con leve dolorcillo esporádico, noto la zona como calentita, sensación ligeramente similar a cuando te tiene que bajar la regla pero mucho menor. Pero supongo que es normal teniendo dentro a mi embri que debe estar moviéndose de un lado para otro… Si es que va a salir a su mami 😉 (pobre marido, si le toca un hijo o hija como yo, le volveremos más loco aun entre los dos).

No he hecho reposo absoluto. Ayer me tocó conducir más de media hora con atasco, luego por la tarde cocinar, estuve en el ordenador, porque aprovecho para hacer cosas de un curso que estoy haciendo, y hoy más de lo mismo. Tras consultarlo con la #infertilpandy, pasadas las 24 horas de transferencia, salí a comprar algo de fruta a un super que tengo a unos 300 metros. Fue superagradable, necesito salir de casa al menos una vez al día, si no, me deprimo. Iba superdespacio… yo que siempre voy corriendo a todas partes jeje. Y disfruté mucho del paseo, observaba cosas a mi alrededor, sintiéndome como embarazada… o semiembarazada como dije en Twitter hoy jeje.

¿Será que lo que tengo que aprender es a parar? ¿A ser más lenta? ¿Y si mi infertilidad viene de ahí? En fin, todo son incógnitas… He querido dejar constancia de mis sensaciones post-transfer, para el futuro, por si tengo que volver a someterme a otra FIV. Creo que tuve síntomas muy similares con la pasada IA, así que prefiero no ilusionarme, aunque no puedo evitar soñar en voz alta a ratos. Ojalá mi peque se quiera quedar dentro. Le estoy dando mucho líquido y comida sana. También le doy Reiki en esa zona (lo confieso: soy un poco esotérica jeje). He empezado a tomar también complementos de hierro, porque soy propensa a la anemia y no como carne.

En fin, sólo toca esperar. Mañana ya tengo ajetreo: a casa de mi madre para comer con ella, con mi hermana por la tarde… Y pasado tengo un viaje en avión, aunque es cortito, de unas 2 horas. Mi principal problema es la maleta, como es para una semana, llevaré lo justo, aunque me preocupa tener que levantar la maleta en algún momento.

A toda la #infertilpandy millones de gracias por todas vuestras palabras de ánimos, de deseos… sois mi segunda familia en esto de la maternidad y espero que todas y cada una de nosotras seamos madres en este 2015.

Primera Eco de Control FIV y ¡¡¡Feliz 2015, chicas!!!

La vida transcurre así, de repente, con cosas que uno espera y otras que tardan en llegar. Mi vida soy yo, con mis deseos, mis propósitos, mis sueños… y uno de ellos que tarda en llegar, pero no importa, porque esto es sólo el camino. Hoy me siento de nuevo inspirada, de nuevo nostálgica de un futuro incierto y bello y sé que en alguna parte me está esperando.

Otro año que se acaba. Año que ha venido marcado por cambios, novedades y muchas esperanzas. Esperanzas hasta ahora no cumplidas, esperanzas que pocos conocen, nuestro pequeño secreto entre mi marido y yo. Estamos haciendo lo posible por ser padres y nos está costando. El bebé no llega, hay algo que le detiene por el camino. A veces me pregunto si no soy esa madre que le gustaría tener a mi hijo, pero después me doy cuenta de que sería una madre maravillosa: me paso la vida inventando canciones que en el fondo son canciones para bebés y niños pequeños. Mi marido está ya harto de oírlas, esas canciones no son para él, sino para nuestros peques que aun no forman parte de nuestra vida.

Soy imaginativa y me encantan los juegos. Y cuando veo a un niño me pongo a su altura, como un amigo más, y no pretendo tratarle como alguien adulto… todo lo contrario, me gusta tratarle de tú a tú, como si los dos fuéramos iguales, me meto en su piel. Y sé que esto le encantaría a mis hijos.

Vale, no soy una madraza de pura cepa, no soy de coger en brazos a todos los bebés habidos y por haber, pero sé que al mío o a la mía, le daría todo aquello que necesita.

Ahora estoy atravesando mi primera FIV, mientras veo fotos en Facebook de amigas y conocidas, algunas mayores que yo que se han quedado a la primera; otras que ni siquiera esperaban tener un bebé y se han quedado por sorpresa. Todas dicen que los hijos les han cambiado la vida. La mía es una vida inestable y ajetreada, pero sé que mi bebé, nuestro bebé, sería feliz con nosotros. Por eso estoy dispuesta a pasar por lo que haga falta para traerle a nuestra vida.

A mí me toca pincharme dos veces al día y pasarlo mal. Hoy sangré con un pinchazo y luego me mareé. Tengo dos moratones horribles y grandes en mi tripa, sin contar los otros agujeritos más pequeños. De momento no tengo síntomas notables con el Gonal, pero sólo llevo 5 días y ya se me están haciendo eternos. Me está costando imaginar que este pudiera ser sólo el principio y que me pueden quedar otros muchos intentos pasando por los pinchazos.

Ya no hablo de la pasta que cuesta todo esto. De momento llevamos casi 1.000 sólo en medicación en esta primera FIV. Hoy no me han visto demasiados folículos. Unos 5 en total más uno residual que debería desaparecer. Hoy me han aumentado la dosis de 150 a 200 de Gonal.

Pero no voy a quejarme. Me ha tocado vivirlo así. Igual si esperaba más tiempo, algún día podía quedarme de forma natural, quién sabe. Pero mi FSH ha dado resultados muy feos, llegó a ponerse en 17.5 sentenciándome con ello a una inminente FIV-ICSI. Y sólo espero que este primer intento salga bien, que puedan sacarme varios óvulos, que algunos puedan fecundar, me los transfieran y quién sabe si para mediados de enero esté embarazada.

Es un camino largo y lleno de dudas, miedos, expectativas, ilusiones y frustraciones. Las chicas de #infertilpandy lo saben mejor que nadie y gracias a ellas –gracias a vosotras–, estos días se me están haciendo más llevaderos, mis dudas se resuelven más fácilmente, mis miedos se disipan y ellas me dan ese apoyo moral que tanto necesito en estos momentos. A todas vosotras, que entrasteis en mi vida hace no mucho, os deseo un Muy Feliz 2015, lleno de Positivos, Bebés que nacen sanos, Deseos Cumplidos. Gracias por estar ahí. Lo conseguiremos, no me cabe la menor duda, antes o después, todas nosotras seremos madres.

Antes de la FIV: Píldora y sus efectos

Hace siglos que no tomaba la píldora. Bueno, en realidad sólo la tomé durante un año de mi vida, por tema de acné y los resultados fueron tan nefastos que la dejé en cuanto pude: celulitis, venitas visibles en las piernas, cambios de humor, falta de líbido, etc. Ahora, a las puertas de una posible FIV, siempre y cuando desaparezcan esos quistes que quedaron de la estimulación del ciclo pasado por la IA, me toca parar mis ovarios y para ello me han recetado la píldora, supuestamente de lo más flojito: Danielle.

Para empezar, tuve que ir a varias farmacias hasta dar con el dichoso medicamento. No parece que sea muy conocido, al menos en España. Y llevo ya 10 días con ella, desde el día 1 de mi regla. El problema son los efectos: el más grave es que sigo manchando marrón todavía hoy, a día 10 del ciclo. Nunca me había pasado. Como muchísimo, mi último día de manchado ha sido siempre el día 7 del ciclo, pero no el 8, 9 o 10. Es decir que mi flujo en vez de ser blanco es ahora marrón oscuro. Y no entiendo por qué está pasando. ¿Son restos de mi pasada regla? ¿Efecto de la píldora? Y sobre todo: ¿va a durarme todo el mes o dejaré de manchar en algún momento?

He leído por Internet que lo de manchar entre reglas con la píldora suele pasar. Creo que con mi anterior píldora (Diane y Yasmine) esto no pasaba. El caso es que me parece que mi regla no ha terminado todavía, por lo que no me atrevo a tener relaciones con mi chico hasta que deje de manchar, porque me da bastante cosa (por una vez que podíamos hacerlo sin esa presión de quedarnos embarazados).

Y claro, sin olvidar los otros efectos secundarios de la píldora que no tardaron en aparecer: me he hinchado, me duelen los pechos como antes de la regla, también se han hinchado bastante (esto último no me importa, dado que tengo poco pecho ;), los síntomas son muy similares a los premenstruales: mucha hambre, cambios de humor, dolores y pinchazos en el bajo vientre parecidos a los días previos de la regla. Si no fuera por mi regla, seguro que me daría por pensar que son síntomas de embarazo.

A las que habeis estado tomando la píldora con cierta regularidad o como yo tuvísteis que tomarla para parar los ovarios antes de un tratamiento, ¿os ha pasado algo similar?, ¿especialmente con el tema de los manchados pasada la regla?

Y nada, a esperar que me limpie toda por dentro para ver si a finales de diciembre puedo empezar ya con FIV-ICSI. Me da muchísimo miedo eso de pincharme y ya he visto cómo algunas comentáis lo de los cambios de humor, ansiedad, etc. pero todo sea con tal de tener a nuestro bebé con nosotras.

Mi marido y yo

Hoy he tenido un impulso de creatividad. A veces me pasa. Necesito expresar lo que siento y me ha salido una especie de declaración de amor hacia el hombre que me acompaña en este tortuoso camino de convertirme en madre: mi adorado marido. Es un escrito que me ha salido de corrido, un poco pasional… y sobre todo muy íntimo. Pero es así como me siento ahora. Aunque parezca que generalizo, es una opinión muy personal de cómo entiendo el amor en estos momentos y cuando hablo en plural o en segunda persona, sigo hablando sobre mi propia experiencia, no sobre cómo deberían ser las cosas.

Tengo un hombre a mi lado a quien adoro, a quien amo y a quien me unen lazos muy fuertes. A veces creo que soy de esas mujeres que no saben vivir sin tener a un hombre a su lado, aunque no sea físicamente todos los días, pero necesito saber que está allí, está para todo: para lo bueno y para lo malo.

A veces le miro y me pregunto por qué siento esas cosas por él, qué hace él que no pueda vivir sin tenerle cerca. Y entiendo que es mi complemento, mi contrapunto, algo que busco en mí y no encuentro… y lo busco a él, y escucho su voz diferente a la mía, veo sus manos llenas de pelos que son al mismo tiempo suaves y calientes, percibo su forma de pensar diferente de la mía.

Somos tan diferentes y tan parecidos al mismo tiempo. Nunca dudé de mi amor por él. He dudado de tantas cosas, pero nunca dudé de lo que sentía por él. Salvo quizás muy al princpio, cuando aun no estaba pillada. Pero no me duró demasiado tiempo aquello. A los pocos días ya sentía que viviría por y para él.

Algunos místicos que hablan de naranjas completas citando a Schopenhauer me tacharán de ingenua, de débil, y me dirán: ¿y qué pasaría si este hombre se fuera de tu lado?, ¿o te dejara por otra?, ¿o le pasara algo o simplemente se desenamorara de ti? Y pero aun: ¿qué pasaría si tú misma dejaras de vivir esa ilusión que estás viviendo a su lado?

No crean que soy tan ingenua, más de una vez he pensado en todo aquello. Pero hay una gran diferencia con respecto a las cosas de las que solemos dudar: cuando dudamos, cuando no damos el 100% de nosotros, cuando no nos arriesgamos por ese algo único e imposible, incluso absurdo a ojos de los demás, es que no es nuestro, no lo amamos realmente, es que no damos todo nuestro ser por ello, atreviéndonos a ir más allá de las cosas y las circunstancias.

Sí, puedo perder y si pierdo, mi pérdida será mucho mayor, pues lo he puesto todo en el asador y me costará Dios y ayuda recuperar mi vida y volver a ser la persona que era. Pero no tengo miedo. Cuando amas de verdad, cuando sufres con causa, cuando estás dispuesta a perder… tu miedo desaparece. El miedo no es más que una excusa para ser débil, para esconderse, para no luchar.

No es que luche ahora mismo, pero el amor es un gran sacrificio y al mismo tiempo es un juego con sus reglas, sus disputas, sus dificultades, sus incomprensiones. He llorado y he creído dudar, pero en el fondo nunca he dudado. Yo sólo lo necesito a él, aquí junto a mí o en otro lugar lejano, pero sabiendo que está, sabiendo que vivo mi vida con él, que hay un hilo invisible que nos une, al menos en esta vida. Al menos, hasta que los dos permanezcamos en este juego de la vida y del amor.

Primera (y última) IA negativa. Próxima parada: FIV

Esta mañana fui a hacerme mi primera Beta. Iba cargada de ilusiones y nervios, mi corazón iba a 100, sabía que una IA tiene muy poco porcentaje de éxito, pero he tenido tantos psicosíntomas que creí que esta vez lo lograría. Pero no ha sido así. Una enfermera me llamó y me hizo pasar al cuarto de la ecografía. ¡Qué raro!, pensé, ¿no iba a verme directamente el ginecólogo para darme los resultados? Sin que me diera tiempo a decir nada, la enfermera me miró con cara de decepción y me dijo que ha salido negativo. No me dio tiempo ni a reaccionar. Seguía estando nerviosa. Asentí con la cabeza y ella me dijo que me desvistiera, que el ginecólogo vendría a examinarme.

Al irse, me desvestí, me cubrí con la mini-mantita y me senté en la mesilla de exploración. Seguía estando nerviosa, pero cada vez menos. ¡Bueno, qué le vamos a hacer, era de esperar!, sonaba en mi cabeza. El ginecólogo apareció y me mostró mis 3 quistes residuales, alguno bastante grande, de 50 mm. No ovulas bien, me dijo. Ahora pásate por mi despacho y lo hablamos.

Me iba a proponer esperar a que pasara esta regla para ver si podíamos iniciar otra IA, pero yo ya estaba mosqueada con el tema. Le pedí que me dijera mi FSH que me había salido a principios de este mes, al empezar con el tratamiento. 14 y pico, bastante por encima de lo normal. ¿No sería entonces mejor ir directamente a FIV?, le pregunté.

Me dijo que totalmente. Lo que no entiendo por qué no me lo comentó desde el principio. Al parecer no se acordaba de que mi Antimulleriana no estaba tan mal (2 en una escala de normalidad de 1 a 3). Pero tengo dos antecedentes de FSH bastante malos: de 15.77 en julio y 14 y pico ahora en noviembre, aunque entre medias la tuve más bajita un par de veces.

Los quistes al parecer son otro indicador de que mi ovulación no siempre funciona bien, ya que los folículos en lugar de desecharse, se quedan atrapados en los ovarios (al menos lo entiendo yo así, desde mi total ignorancia). Así que voy a estar el próximo ciclo con anticonceptivos, para que cuando mis ovarios tengan que volver a la carga, lo hagan con mayor fuerza en el ciclo siguiente, a finales de diciembre.

Creo que es la mejor solución. Me dijo el gine que las posibilidades de éxito con una FIV son del 60% frente al 20% de la IA. No sé si es así en mi caso, pero desde luego hay muchas más posibilidades de acertar. Además me evito el sobreestimularme y tener los quistes de nuevo. Ojalá salga bien. Lo único que me da miedo es tener que pincharme tanto, dos inyecciones diarias hasta la punción (Gonal y Decapeptyl, además de que son muy caros y el segundo al parecer hay que mezclarlo con unos polvos…). La enfermera comenzó a explicarme el proceso y casi me mareo. Ya les volveré a preguntar en mi próxima consulta.

De momento, el lunes que viene (se supone que me habrá bajado la regla) me toca ecografía vaginal para ver cómo van los quistecillos. Y empezar con la píldora, qué gracia. Hace siglos que no me la tomaba (tampoco la tomé mucho tiempo, sólo un año y le cogí toda la manía del mundo), pero el pensar que estaremos un mes sin presiones de hacerlo en esos días me resulta en parte reconfortante.

Y sólo me queda agradeceros todo vuestro apoyo, chicas de #infertilpandy Creo que acabo de asimilar por fin que yo también soy infértil y que esto es lo que hay, hay que asumirlo. Empezamos nuestra búsqueda justo en noviembre del año pasado, si no me equivoco y tras un año de intentos y una inseminación artificial fallida, asumo que la FIV-ICSI va a ser el camino que me lleve a la maternidad. Gracias a todas, sin vuestro apoyo me sentiría muy sola. (Literalmente sola: nadie en la vida real, salvo mi marido lo sabe, y encima está fuera por temas laborales). Estoy pasando por todo esto yo solita, tal vez por eso me lo haya tomado con tanta filosofía. Un besazo a todas. Os quiero mucho!!!

Mi primera (y espero última) IA

Hola chicas. Llevaba siglos sin escribir. Pensaba que era mejor así, no obsesionarme tanto con contarlo todo… pero hoy lo necesito. Y lo necesito porque la IA es real: es pasado mañana, jueves a las 9:00 de la mañana. Lo he contado por Twitter a las chicas de #infertilpandy, pero también lo quiero contar por aquí. Porque me siento perdida. Me siento rara. Porque no me siento del todo preparada. Y porque estoy muy sola. Sólo lo sabéis vosotras, el gine y las enfermeras y mi marido. Mi familia no sabe nada, porque decidimos con mi marido no contarles por el momento, ya que son muy de meterse en nuestra vida. En mi caso además tengo muy poca confianza con mi madre y ya ha habido un problemilla de cotilleos a mis espaldas de si podía ser infértil o no, de modo que prefiero mantenerlo en secreto, al menos de momento.

Pero llevarlo en solitario es bastante duro. De hecho, las cosas surgieron tan de improviso, que no me ha dado ni tiempo a asimilarlo. Ya sé que una IA no es el tratamiento más “duro”, pero entre los efectos del Omifín (sofocos, ansiedad, insomnio, cambios de humor) y el que me tengo que pinchar esta noche Ovitrelle (nunca me he pinchado nada), estando sola en casa, porque mi marido está fuera de España por trabajo… se me ha juntado todo y me ha superado un poco esta situación.

Curiosidad: mi marido tampoco podrá estar este jueves en la inseminación, usaremos su muestra congelada… de modo que este proceso también me tocará vivirlo yo sola. Ya le dije que para próximos tratamientos (que espero no tengamos que hacer) no voy a pasar por ellos sin su presencia, porque no es fácil. Tal vez él no lo ve así, aunque me entiende, pero esa montaña rusa hormonal, esa ansiedad, miedos… todo se me hace un mundo.

Sólo me queda agradeceros vuestra cercanía, el que me leáis, aconsejéis, me comprendáis… si no fuera por vosotras, me sentiría mucho peor. Al menos tengo a quién contarle mis miedos y sé además que me entendéis al 100%. Gracias a todas. Y ojalá esta primera IA sea la última. El otro día soñé que teníamos un niño rubio muy guapo y que mi hijo y yo íbamos de la mano a recoger a mi marido al aeropuerto. Y yo le decía: vamos a recoger a papá. Y recuerdo una sensación muy curiosa: imaginar a mi marido siendo papá, llamarlo así. Recuerdo que lo pronunciaba “vamos a recoger a papá” y sonreía.